Placeres y Ataduras

Toda luz tiene su oscuridad. Así como el día tiene a la noche. Ambos son inseparables, no pueden pensarse por separado, ya que uno define al otro. El Diablo y La Templanza son las dos caras de una misma moneda. Tendremos que sumergirnos en nuestras propias oscuridades para aprender más sobre este Arcano.

Palabras claves: Disfrute - Adicciones - Ataduras - Responsabilidad - Vicios - Pasiones - Materialismo

Numerología: 15

Descripción de la carta:

Esta carta representa la oscuridad, lo oculto, lo inconsciente, lo inexplorado. También nos remite al cuerpo y sus placeres, a la sexualidad, a los instintos más bajos, las pasiones, los impulsos, el sufrimiento, los apegos, el regocijo en el dolor, el masoquismo, las adicciones, los vicios, lo que no se puede controlar. El Diablo tiene una mirada divertida y tramposa, casi como jugando. Y es que un poco juega con nosotros y con nuestra parte más instintiva. Ciertamente es una carta lúdica, que invita al disfrute, a vivir los placeres sin sensación de culpabilidad. Lo importante a reconocer en esta carta es que todos tenemos una parte oscura en nosotros mismos, que no queremos reconocer. No es casual que esta carta suceda a La Templanza, que representa la luz. La oscuridad es parte necesaria de esa luz. Pero antes debemos reconocerla y aceptarla como lo que es. Lo que no debemos dejar es que nos controle, lo que requiere un arduo trabajo para ver los apegos que tenemos a personas, situaciones, lugares, sentimientos. La carta nos habla de apegos, ataduras ya sea físicas, emocionales o mentales.

En una lectura

Cuando la carta del Diablo aparece en la lectura no debemos asustarnos. El Diablo no nos habla de daños ni de malos augurios. Por el contrario, nos dice que tal vez estemos viviendo una situación de sometimiento de la cual podemos librarnos apelando a nuestra propia voluntad e inteligencia. Lo que es importante tener en cuenta es que los apegos, los miedos, las trabas; los reproduces tú mismo. Muchas veces el culpable no está fuera, sino que tienes que buscar tu diablo interno y ser consciente de lo que está generando en tu vida. En el amor, nos indica que es un momento en el cual el cuerpo es protagonista. Tus relaciones seguramente estén invadidas por la lujuria, la pasión, la sexualidad, el placer. Es una etapa para relaciones superficiales, dominadas por la corporalidad y el disfrute. Si estás en pareja, es probable que veas que hay vanidad, dominación de uno sobre el otro, engaños o traiciones. En el trabajo, la pasión con la que lleves adelante tus ideas será lo predominante. Tienes la astucia para lograr cosas que en el pasado estaban trabadas. En la salud, cuídate en las relaciones sexuales que mantengas y presta atención al estrés y el cansancio.

Carta invertida

Cuando la carta del Diablo aparece invertida, es algo positivo. Nos habla de desprendimientos, situaciones de las cuales logramos soltarnos, liberación, fortaleza, seguridad y una renovada individualidad. Lo material ya no rige tanto tu vida, y has logrado elevarte en un sentido más espiritual. Respecto al amor, no es un buen momento para el costado más sexual de las relaciones. El lado más sexual de la relación está apagado o bloqueado, y no puedes salir de ese estado. Hay temor al dolor, al fracaso, a la soledad. Si hay soledad, es no buscada. Por otro lado, si aparece invertida no hay tanta posibilidad de peleas y riñas con tu pareja. En lo laboral, no es momento para innovaciones o cambios drásticos. En la salud, indica desmejoramientos y recaídas.

Consejos de El Mago

Disfruta de tu cuerpo. Siente, observa detenidamente todo, huele, toca lo que tengas a tu alrededor. Disfruta de los sabores. Disfruta de tu sexualidad. No sientas culpa ni vergüenza. Vive con plenitud. Disfruta del ocio. Libérate de los prejuicios. Piensa menos y siente más. Pregúntate por tus miedos. Por tus apegos. Cuestiona tu pasado. Observa si éste influye negativamente en ti. Rompe tus cadenas. Déjalas caer al suelo. Míralas, tócalas. Tú mismo las has creado. Saborea la libertad. Deja atrás la moralidad. No juzgues a los otros. Juega. Ríe. Llora. Enójate. Sé consciente de tu oscuridad.